miércoles, 26 de febrero de 2014

IV DUATLO GRANOLLERS

¡IMPRESSIONANT!




 Esta es la palabra que define el IV Duatló de Granollers que disputé la semana pasada en el Circuit de Catalunya (Montmeló). Físicamente no estaba en mi mejor versión pero pude disfrutar del regalo que el 6 de enero me prometieron los Reyes.

Son las 9:30 de la mañana. Termino de montar la bici en el parking del circuito y me dirijo a por el dorsal. Organizo el material ayudado por Sònia que me nota inquieto. Entramos al circuito por uno de los boxes y tengo la sensación de estar en un circo romano, precioso pero impone un poco. Paso el control de material, dispongo la bici, casco, automáticos y tomo referencia visual para reconocer mi puesto cuando llegue a la larguísima T1.

Las prisas no son buenas consejeras y me quedo sin poder hacer la vuelta de reconocimiento al circuito. Todo tras el bocinazo de salida será una incógnita. Son 10 minutos escasos los que dispongo para calentar, decido trotar suave 5´ y los siguientes 5´ para hacer unas pequeñas progresiones por el césped artificial de la última curva del circuito. Intento subir un poco el pulso y estar a tono para los 5km de la carrera a pie.

Faltan un par de minutos para las 10:00 y la mayoría de deportistas ya están de lo más formales en la línea de salida atendiendo a las indicaciones del juez de pista. Me viene a la cabeza el coche que cierra la formación de la parrilla al final del plano televisivo en las carreras de F1. De lo más sibilino me posiciono tras el hinchable de salida que está al lado de la grada, solo falta esperar el bocinazo tras una par de juniors que intuyo irán a buen ritmo.

Mooooooc! Salida rápida. Me coloco junto a la grada, corriendo a gusto y esperando ver cómo se desarrolla el primer kilómetro. Miro al Garmin e indica que vamos a ritmo de 3´20”, y calculo que iría sobre la posición 60 de 400 atletas. Me sorprendo un poco del ritmo inicial de la carrera.

 Decido mantenerme junto a los juniors hasta que topo con la primera rampa, de unos 600 metros en los que decido no forzar demasiado y subir el ritmo hasta los 3´30”. Sin mucha pretensión voy adelantando unidades y los juniors aflojan, seguido de una pequeña bajada en la que me dejo ir que enlaza con la siguiente subida más dura que la anterior y de unos 400 metros. Aquí pierdo un poco de ritmo pero sigo adelantando unidades. Soy adelantado por un atleta del Vic que tiene una planta imponente y unas piernas que me hacen pensar que iba a darle duro a las bielas y me planteo colocarme tras su estela. He salido con la camiseta térmica, me aprieta un poco el calor, es la primera carrera del año, falta entrenamiento de fondo y todo sumado… noto un pequeño de sofocón, por lo que decido aflojar y guardar. Pierdo unos metros con el atleta del Vic pero con la idea de hacer buena transición, salir fuerte con la bici y conectar con el objetivo.

Entro en la T1 junto a un atleta que lleva un mono azul de Massi con un tiempo de unos 17:39 (43/350). Corro por la larga transición donde reconozco la referencia de la T1, que es reconfirmada por Sònia, la escucho animar enérgicamente. Me coloco el casco, calzo zapatillas, giro el dorsal y con mi aluminio voy con toda la intención y motivación de hacer una bici decente. Me queda clara la indicación que antes de la carrera, repitió constantemente la organización: los pianos de las curvas son impracticables con la bici.

Los entrenamientos desde el 6 de enero iban enfocados a trabajar la frecuencia de pedaleo con el rodillo de rulos y sacrificando la fuerza/potencia en carretera, lo cual ha sido un error de cara a esta carrera porque el circuito tiene más dificultad de la que yo pensaba. Siendo positivos, todavía estamos en febrero y ese trabajo será la base para futuros entrenos.

Monto en la bici y el sensor de velocidad no funciona, sí el medidor de frecuencia que no sufre ningún inconveniente. Me encuentro en tierra de nadie con un atleta del Igualada con el que tiro hacia adelante, ni se me pasa por la cabeza mirar hacia atrás a ver cómo viene la carrera. ¿Pero dónde está el rompe bielas? Yo a lo mío y punto.

En la segunda subida del circuito nos coge un pelotón de unos 25 atletas al que nos unimos, pero tras el tercer y último repecho del circuito (que pica un poco más que los anteriores y de unos 300 metros) lamentablemente me abren hueco y junto al compañero del Igualada, corremos el riesgo de quedarnos en solitario una vez más. Quizás en vez de ir a fuego desde el inicio de la bici, tenía que haber esperado al grupo que nos acechaba, pero disfruté como un enano que es lo que al final me llevo en mi mochila. Veo improbable el conectar con el grupo que comienza a abrir metros. Impresionante la recta de meta... que sensación más cojonuda ir con la bici por el circuito “sin” preocupaciones más que el grupito bueno del que empezamos a despedirnos mi amigo dorsal 5635 y yo.


 Comienza la segunda vuelta junto al compañero de fatigas en modo “ad libitum” y un nuevo grupo nos vuelve a engullir sorprendiéndonos. Este grupo tiene buenos rodadores que van bien acoplados y vienen remontando posiciones tras una carrera algo más conservadora. Aunque sufro en algún repecho me prometo no perder grupo. Cumplo con la promesa. La frecuencia media de pedaleo fue correcta, 96rpm, pero me faltó potencia en las piernas y entrenamiento específico que lo disimulara.

Sabedor que el primer grupo que perdí me habría metido más de un minuto y medio, decido colocarme en la cola del grupo para entrar en la T2. No me apetece agobiarme en la cabeza del grupo, evito sustos y disfruto de la media vuelta que nos queda para completar los 19km. Tranquilo suelto velcros de las zapatillas al comienzo de la recta, coloco los pies sobre ellas, visualizo los pasos a seguir y hago una buena segunda transición. Parcial con transiciones incluidas de unos 33:14 (144/350), la velocidad media no es tan significante como la frecuencia de pedaleo y las carencias físicas.


Sector final. Salgo unos metros detrás del compañero del Igualada y entre atletas del último grupo ciclista. Sònia me da los últimos ánimos e intento dar lo que queda en las piernas.Tras el primer giro a unos 250 metros de la larga transición me coloco en cabeza del grupo e iniciamos el único repecho que coincide con la segunda rampa del circuito, esta vez corremos por el área de servicio del circuito para evitar a los atletas que siguen circulando con las bicis. Miro al Garmin y voy a un ritmo de 3´25” con lo que decido seguir apretando sin mirar el reloj e intentar dar caza a un atleta que me saca un buen trozo, bloqueo el bisel del Garmin para olvidarme de lo secundario y sin darme cuenta lo paro. Intento correr bien, forzar y disfrutar. Adelanto a un atleta cerca de la línea de meta y sin poder dar caza, pero recortándole metros, al compañero que me precedía. La última carrera la hago en unos 9:02 (38/350).


Entro en meta sin tiempo final ni oficial. Al parecer tuve un problema con el GPS de la Federación Catalana de Triatló y me dirijo a la jueza de carrera tras la finalización del duatlón (con el dorsal 4087 de Jacqueline del Triforfun) a explicarle la situación. La jueza, tras cotejar las anotaciones manuales de carrera me da un tiempo oficial de 59:55 (75/350), lógicamente sin parciales.

En meta nos dan la mochila del corredor que viene petada de obsequios que más tarde descubriría en el coche: buff inverse, gel energético, entrada al circuito para entrenamiento en bici, RIMEL, muestra de crema de calentamiento, invitación a gimnasio, caldo Aneto... Intento hidratarme y comer algo de fruta antes de darme el último capricho que la organización ha dispuesto para corredores/as. Le lanzo la mochila a Sònia y voy hacia las camillas ligerito porque no quiero perderme el masaje, redió que a gusto me quedé, me dejaron las piernas como nuevas!

Antes de la entrega de premios conocemos Sònia y yo (esta vez en persona) a dos de los organizadores de la prueba: Cesc y Abel. Queremos darle las gracias especialmente a Cesc Rubio ya que ha sido muy atento con nosotros y felicitar al Club Triatló Granollers que organiza un duatlón cinco estrellas del que tienen motivos para estar orgullosos a un precio muy competitivo de 21 euros.

Junto al Triatlón de Aritzaleku (Nafarroa), el Duatló de Granollers es la mejor organización y atención a los deportistas que hemos disfrutado en competiciones y creo que es más que justo renombrarles en esta crónica. Carreras donde lo primero es la calidad y hacer disfrutar al deportista a todos los niveles: chapeau!

Beste bat arte / Fins la propera / Hasta la próxima,

Triatlón Sociedad Ciclista Barakaldesa,

Jorge Valiño.




3 comentarios:

Urko Lopera dijo...

Muy bueno seguid así chavales. Animo y suerte para las próximas carreras

Cesc dijo...

Buena crónica Jorge!
Gracias por las felicitaciones y te esperamos el año que viene!

Roger dijo...

No te pierdas el video:
https://www.youtube.com/watch?v=4NAQoudCqpo